Donde la literatura y la maldad se toman un té

jueves, 27 de julio de 2017

Hablemos de sexo, o... mejor ahorrémonoslo (9)

Queridas aspirantes a malas hierbas, no sabéis el cabreo que me gasto en estos momentos. Estoy en un avión. Aunque el avión no tiene en realidad culpa de nada en esta ocasión (para variar).

Hablemos de aeropuertos. Hablemos de sus baños. El aeropuerto de Varsovia-Modlin no es ningún caso especial, no os vayáis a pensar. No es ni mejor ni peor baño que la mayoría de baños públicos en los que he entrado. Y es ahí, en realidad, donde radica el problema.

Hablemos de inequidad. Hablemos de machismo flagrante en el espacio público. A mano alzada, hierbajas, ¿cuántas veces os ha tocado esperar una cola de media hora (¡o más!) para poder cubrir una necesidad tan básica como mear o cambiaros una compresa? Y ¿cuántas veces habéis visto ya no una cola de media hora sino cualquier tipo de cola para entrar al baño reservado a los hombres?

Hablemos de cómo esta situación no debería considerarse ni normal ni aceptable. No debería tolerarse.

[Conste que voy a hablar aquí de «hombres» y «mujeres» entendiendo como tal las personas que han sido socializadas siguiendo esas pautas o que la sociedad las percibe como «hombres» o «mujeres». Para que nos entendamos. Que ya me gustaría a mí no tener que hacer estas distinciones: piense yo lo que piense de mí mismo, la sociedad sigue percibiéndome y tratándome como «mujer», eso no me lo quita nadie, por desgracia. Es evidente que muchos de los privilegios/opresiones de los que voy a hablar aquí no afectan (o no afectan de la misma manera) a hombres y mujeres trans, personas con discapacidad…]




El caso es que esta no es la primera vez que me cabreo con los baños de este lugar en concreto. La última vez fue cuando iba a tomar un avión también de vuelta a Madrid para pasar la Semana Santa con mi padre y su mujer. Me pillé tal rebote que me tiré toda la semana entrando en el baño para hombres de todos los lugares en los que paramos, para tomar notas y contrastar. Y aprendí un par de cosas.

Así pues, hablemos de lo que aprende uno cuando se toma la libertad de colarse en los baños de ambos sexos y fijarse en la distribución y aprovechamiento del espacio. Lo primero que llama la atención es que, en la mayoría de sitios, el espacio dedicado a ambos baños es el mismo; no obstante, en la mayoría de los casos ellos cuentan con más puestos, entre cubículos y urinarios. Y es que, claro, ya viendo cómo en varios de los sitios en los que entré los hombres tenían, literalmente, el doble de lugares para mear que las mujeres, como que las colas (y su ausencia en la contrapartida) pierden parte de su misterioso misterio.

Por favor, hablemos de esta mierda. Hablemos de cómo, incluso, en uno de los sitios en los que entré el baño masculino no solamente tenía el doble de puestos, entre cubículos y urinarios, que el femenino, sino que encima ¡era más grande!

El único lugar al que entré y que tenía una distribución mínimamente sensata del espacio fue un bar de carretera en el que el baño femenino era más grande (creo recordar) y tenía un total de nueve puestos contra siete puestos en el baño masculino. Si alguna vez vais por la carretera de La Coruña, dirección Madrid, os recomiendo parar en el restaurante Los Cisnes, kilómetro 117. Cuando alguien hace algo bien, hay que apoyarlo, coño. Era un lugar encantador y tenían los baños muy limpitos. He dicho.

Pero bueno, todavía no quiero soltar el hueso. Permitidme que me siga desquitando un poco más. Quiero haceros algunas preguntas más, hierbajos, por afán de recopilar información y diferentes experiencias.

Queridas mías, ¿cuánto ha sido la vez que más habéis tenido que esperar para poder hacer uso de un baño público? Peor aún, y para añadirle sal al asunto y terminar de rematarlo, ¿cuántas veces habéis tenido que aguantar que alguien (habitualmente un hombre) haga alguna gracieta o comentario más o menos irritante sobre «lo mucho que tardan las mujeres en ir al baño»? Porque igual la próxima vez, además de cruzarles la cara, les podríamos preguntar cuántos puñeteros puestos tiene su baño.

Y hablando de «tardar», que tampoco es que sea mentira. ¿Os habéis parado a pensar alguna vez con detenimiento sobre los motivos de esta tardanza? Recuerdo una conversación que tuve en cierta ocasión con Zarza y Cardo en la que surgieron varios puntos muy interesantes. Es decir, no solamente los hombres tienen más espacio donde cubrir sus necesidades, cosa que ya en sí mismo no es que no sea equitativo sino que ni siquiera es igualitario; la cuestión es que las necesidades que la mayoría de hombres tienen que cubrir son menores que las de la mayoría de mujeres [insisto, hombres cis con cuerpos normativos]. Esos hombres no tienen la regla. Esos hombres no tienen que lidiar con un bebé creciendo en su abdomen y comprimiendo su vejiga. Tal y como los baños están pensados (esto es: para cubrir las necesidades de un cuerpo masculino normativo) esos hombres ni siquiera necesitan desvestirse para cubrir una parte de sus necesidades.

Dales a las mujeres un baño más pequeño, con menos cubículos, y encima súmale que X tienen la regla, que Y están embarazadas, que Z llevan al bebé o a críos pequeños (incluso para amamantar en el propio cubículo), que una importante mayoría llevan medias o pantalones ajustados (quieras que no, lleva más tiempo subir y bajar unas medias que abrir una bragueta o incluso que bajarse y subirse unos pantalones holgados), que donde más y donde menos toca andar haciendo malabarismos con el bolso porque no hay dónde colgarlo (porque Dios nos libre que no ir siempre arregladas y perfectas, para lo cual es necesaria toda una batería de productos que acarrear perennemente contigo allá donde vayas)… ¿Hace falta seguir añadiendo? Porque seguro que entre vosotras y yo nos ponemos y se nos ocurren unas cuantas más para alargar la lista. Pero creo que me explico.

Que no, coño. Que no es normal. Que no es aceptable. Que no puede ser que se obvien de manera tan flagrante, insultante, nuestras necesidades y encima todavía haya la desfachatez de echarnos las culpas de ello (¿a quién quiero engañar?, no sé de qué me sorprendo: si que nos violen es culpa nuestra, las colas del baño ya ni te cuento). Últimamente cada vez que salgo de casa y me veo en la necesidad de utilizar un baño público es que me llevan los demonios. Me produce hasta ansiedad. Me da tanta rabia llegar y ver cómo mi mitad de la población tiene que perder el tiempo y pasar por la incomodidad de este tipo de espera mientras veo cómo la otra mitad entra y sale tan tranquila del otro baño. Me. Llevan. Los. Demonios. Me dan ganas de llorar de rabia y de impotencia. Porque esta no es sino otra demostración, dolorosamente clara, de cómo el mundo está acondicionado a la medida de ellos, para satisfacer sus necesidades. Mientras ellos pueden disponer de su tiempo para trabajar, relajarse o, en general, hacer lo que les salga de las narices, nosotras tenemos que gastar horas y horas de nuestra vida esperando de pie en una cola mientras rogamos por que la compresa aguante. Y granito a granito, pasa lo de siempre.

Así que, queridas malas hierbas, hoy he puesto mi primera reclamación por este tema. Por supuesto, el bot que la lea la utilizará para limpiar su cibernético culo binario con ella, pero he decidido que voy a empezar a hacer esto de manera consistente. Porque me toca los ovarios y porque, al menos, que conste.

Os dejo también este vídeo (sí, otra vez): The Credibility Gap. Siempre remito a él porque es que para mí supuso un antes y un después en lo concerniente a este tema. Ya sabéis, una de esas cosas tontas, obvias, en las que simplemente nunca te habías parado a pensar, las dabas por sentadas. Y un día de repente alguien lo apunta con el dedo y entonces ya no puedes dejar de verlo.

Así que, contadme, hierbajas, quiero saber lo que opináis de este tema. ¿Cuál es vuestra experiencia? ¿Con qué frecuencia os pasa tener que esperar? ¿Hacéis como yo y entráis en los baños masculinos para evitar las colas? ¿Os pasa también como a mí que, pese al alivio evidente de poder vaciar la vejiga, os sentís unas traidoras por no apoyar a las mujeres que siguen esperando pacientemente su turno allí fuera? ¿Cómo lo lleváis?

Ahora que ya lo he soltado todo se me ha pasado el enfado y sólo queda la tristeza. Así que sólo por hoy y sin que sirva de precedente os diré que… os quiero.



Con amorr,
O.

6 comentarios :

  1. ¡Buenas!

    Yo la verdad es que hoy también estoy bastante cabreada, pero por lo de Juana Rivas. Luego dicen que si con denunciar le arruinamos la vida al desgraciado del maltratador, que si las mujeres maltratadas se llevan a los niños, etc. etc.

    Volviendo al tema de la entrada, puede ser también que no es que tengas la regla, sino que además estés en los primeros días y tengas un dolor de ovarios/ espalda/ riñones o todo junto del copón, que eso te ralentiza más, especialmente si encima tienes también la cabeza embotada o también te duele. Sin embargo, en mi instituto creo recordar que directamente no había distinción en baños de chicos y de chicas, o por lo menos creo que era así en mi piso, en el que estaba mi clase.

    Hay taaanto que mejorar aún en tantos aspectos...

    Carol

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  2. Entiendo y comparto tu punto de vista; pero yo hace tiempo que dejé de hacer caso a la distinción de sexo de los baños, sobretodo por que estar 20 minutos de pie le va fatal a mi displasia. Si hay demasiada cola, me voy al de hombres. De todos modos, a parte de que me miren mal, no he recibido ninguna queja así que...
    Y si ni por esas... Pues hago uso de la discapacidad. Como no es demasiado grave, me sabe mal usar los lavabos para discapacitados, si puedo evitarlo... Pero si están vacíos y no tengo otra opción... Antes que estar de pie 20 minutos y destrozarme más la pierna enferma...

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  3. Ortiga, eres lo mejor.

    Últimamente a mí cada vez me están tocando más y más las narices estas cosas y, fíjate por donde, no se me había ocurrido pensar en los baños. Pero tienes razón. Sí, siempre hay un comentario gracioso: «¡Cuánto tardas!», «Las mujeres meáis mucho»… ¡Pues mira, meo lo que me pide mi vejiga, imbécil! ¿Qué pasa, ellos expulsan el agua del cuerpo mediante el alma de un unicornio? Manda cojones.
    (Hoy tengo un día malo, no me lo tengáis en cuenta).

    Y ojo, que no te digan nada si entras al baño de tíos porque en el de chicas hay mucha cola, que eso también manda narices, entrar a mear y que alguien te suelte algún comentario con el que desees romperle la boca.

    ¿Y es que no han pensado que, a parte de las cosas de vestimenta y tal… tratamos de no apoyarnos nunca? Hacer malabares para no plantar el culo en la taza al tiempo que sostenemos un bolso y, a veces, estamos casi de puntillas, no es nada fácil.

    En fin, que no. Que como siempre, somos nosotras. No es para nada que el mundo esté pensado desde la imposición del poder heteronormativo masculino. En absoluto.

    Camino.

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  4. Ay, es que yo detesto los baños públicos y los evito todo lo que puedo, al límite de lo que soporta mi cuerpo y más allá. Pero de vez en cuando me pasa que no tengo más remedio. Tengo en mi cabeza una lista de los baños más o menos decentes en los que puedo meterme cuando voy por mi ciudad o ciudades aledañas. Y hablo del problema de la higiene. Lo del tamaño nunca me fijé, pero ahora que lo decís me hace indignar todavía más. He entrado en baños en los que ni siquiera tenía lugar para abrir la puerta sin que me golpeara en la cara. Y me considero bastante normal en mi peso, no imagino lo que deberán sufrir chicas más rellenitas o con problemas de obesidad.
    Yo soy de las que tardan mucho para todo, me doy el gusto, ya que del otro lado igual van a quejarse. Y cuando mi novio me dice algo, le contesto que él tiene suerte y ventajas en muchos aspectos (se los enumero, aunque sea un poco escatológico).
    Otra injusticia a la lista. Alguien tiene que decir estas cosas.
    ¡Saludos!

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  5. Yo evito usar los lavabos públicos como la peste, por suerte suelo lograrlo menos en viajes muy largos. Pero sí, muchas bromas sobre que las mujeres tardan en el baño, pero yo he llegado a ver que en el baño de mujeres se había incluido directamente el de personas minusválidas, que ocupaba el espacio de unos 3 cubículos; eso suponía que en ese baño sólo había 3 váteres contando ese, en el de hombres 5 cubículos mas 4 urinarios. Y a eso súmale que habían puesto el cambiador de pañales también en el baño femenino, ¿no podían quitar un par de urinarios para poner otro en el masculino?

    ¿No podrían poner urinarios femeninos? Digo, porque lo de que hacer pis de pie sea cosa de (cis)hombres es cultural y la ropa está acomodada para ello. En varias zonas de Áfricas las (cis)mujeres hacen pis de pie sin ningún problema, siendo que para ello usan ropa pensada para esa práctica (ropa que tenga una abertura por debajo en vez de por delante, que es para ellos, o sea fácil de apartar). E incluso con la ropa actual es algo que se puede hacer por mujeres con un aparato para ello. Es un chisme no muy conocido para senderismo porque es mucho más rápido e higiénico que tener que bajarte los pantalones. Y es tamaño móvil, así que perfectamente se podría llevar en el bolsillo y aclararlo y secarlo al terminar. Y de paso nos libraría de los malabares para no sentarnos en váteres asquerosos, que es otra cosa que toma mucho tiempo.

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  6. Buenoooooo me gusta ver que no soy la única que hace eso de reclamar, ya no me siento tan sola.
    La primera vez que me metí en un baño masculino fue en Fallas, en Valencia, eso, son palabras mayores. Las colas dan la vuelta a la manzana porque todo dios va a los mismos sitios al baño y ves que ellos entran y salen y tú ahí esperando... ¿estamos locas o qué? ¿No tienen cola? Pues adentro. La primera vez que entré en uno de ellos fui tras mi chico y entré, bueno... huelga decir los siseos y los gruñidos soeces de algunos de los energúmenos que allí campaban, mi chico se horrorizó ligeramente pero entendía por qué , cuando salimos me dieron ganas de gritarles a las otras de la cola que porqué esperaban que entraran que había sitios vacíos, que lo asaltaran cual toma de la Bastilla, pero me limité a pedir la hoja de reclamaciones. Alguna vez me han amenazado con denunciarme por entrar en los baños masculinos, pero me da igual. Si aguanté aquello siendo jovencita y tímida ahora que ya estoy a la vuelta de casi todo ni os cuento lo que me importa. Nada.
    La lógica diría que los baños deberían estar hechos conforme al tiempo que se tarda, de diez baños pues ocho para mujeres y dos para hombres, pero la mejor opción sería que hubiera baños mixtos, sin más, que nadie lleva un secreto de Estado entre las piernas por dios, un sitio donde puedas hacer tus necesidades en paz, cubículos y punto.

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